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Cristian Peña Concha

Equipo El Salvador
Equipo El Salvador

Cristian Peña Concha

¿Qué hay más allá?

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”.

Esta frase del filósofo y orador romano, sin duda representa a Cristian Peña, quien siempre quiere ir por más, estar donde nadie ha estado, pero con la certeza de hacer un disfrute del camino recorrido.

            De profesión ingeniero civil eléctrico en control automático, por motivos laborales llegó a El Salvador, ya van a ser 24 años viviendo en las alturas del desierto. Una oportunidad soñada, para sus habilidades como montañista, deporte que practica desde los 14 años, además de su gusto por la fotografía.

            De su padre heredó el disfrute de la vida y no dar importancia a lo efímero. Lo que fue reforzado con la pérdida de su hermano y su esposa, además de su cuñado, quienes también practicaban montañismo. De ahí su vivir al máximo, teniendo claro que la felicidad depende de uno. Sus escapadas a la cordillera son un recargue de energía, que aprovecha bien, cada fin de semana que puede hacerlo.

            Encuentra espectacular el desierto por los paisajes que ofrece. Pese a su aridez, también regala fauna y vegetación, incluso en invierno se congelan las cascadas, como pasa en Río Juncal. Lo asombran los contrastes de los colores, los tonos rojizos por el hierro contenido, el plomizo y franjas amarillas por la presión de la tierra. Además de sus maravillosos atardeceres.

            A El Salvador lo considera como una pequeña ciudad aislada que se ha formado generación tras generación, caracterizada por una gran cordialidad entre la gente y atractiva en cuanto a sus construcciones y forma circular. Esto último, lo asocia a lo ecuánime, todos trabajan y le ponen el hombro hacia un mismo fin.

            Luego de llegar a El Salvador, con un jeep Feroza empezó a recorrer los alrededores, agradece a los jeeperos por las orientaciones entregadas en el conducir en la cordillera. Después de conocer el salar de Pedernales, quiso  saber qué más hay, premisa que ha internalizado en su vida. Es así como además de visitar salares y lagunas,  ha realizado ascensos a más de 80 cumbres en la Región de Atacama: 60 de ellas sobre los 5.000 mts., 43 primeras ascensiones, 45 de ellas en solitario y, su favorito, el Volcán Doña Inés en más de 10 oportunidades. De sus travesías guarda registros fotográficos de fauna, lagunas, salares, pinturas rupestres, material que puede ser visto en su página web Atacama Rutas.

            El 2007 hizo la travesía del Camino del Inca, junto al Gerente de Codelco División Salvador de aquel  entonces, Julio Cifuentes, tres días demoró el trayecto. Con apoyo de los jeeperos, un grupo de personas, junto a un arqueólogo, se aventuró a viajar en el tiempo y caminar por esa senda construida por el Imperio Inca y que también la utilizaron los conquistadores. Son reconocidas las inquietudes deportivas de aquel Gerente, asimismo ascendieron al Doña Inés el 2005, su amistad nació en  un encuentro fortuito en el llamado bosque, mientras uno fue a trotar y el otro a andar en bicicleta.

            Ante el paisaje y el embeleso que provoca la montaña se necesita disciplina, además de sus equipos realiza una estricta planificación, procurando no cambiar la ruta y siempre avisando a donde se dirige. La montaña le brinda una sensación de libertad inigualable, también un espacio íntimo de reflexión para poder responder la pregunta ¿quién soy?, alejado de redes sociales, que si bien harto  nos ayudan, también acarrean una gran dependencia y sobre información. Estando solo siente que el tiempo se extiende, la sincronización y fragilidad ante la naturaleza le permite aclarar pensamientos y entregarse a una conversación mental. Un pasatiempo que lo relaja, distrae  y ayuda en su concentración es el origami, en ocasiones deja una grulla como regalo por el momento vivido.

            Su respeto y querer a la naturaleza es profundo. Disfruta al poder ver el atardecer, las estrellas, sentir el viento, escalar la montaña, encontrar bosques petrificados y cavernas, sin embargo, sabe que no es llegar e introducirse en esos parajes, a la naturaleza no se le puede controlar. Ejemplo de esto es lo vivenciado el aluvión del 2015 en la Región de Atacama; momento en que muchos vieron puesta a prueba su capacidad de aguante, planificación y entrega. Tiene muy arraigado el ayudar al otro, para él no vale el “mejor no, porque el otro se puede sentir mal”, reconoce que no lo piensa, solo lo hace. Cooperó en caravanas de rescate, bajar al turno de Potrerillos que quedó aislado y apoyar a los que quedaron para cuidar las instalaciones, posteriormente, debido a que la línea férrea quedó destrozada, trabajó en la construcción de caminos y aparcamiento para los camiones que debían subir el concentrado y bajar el ácido de la Fundición de Potrerillos. Pese a lo dantesco del escenario, le quedó la satisfacción del “hice algo por alguien”. Recuerda el rescate en helicóptero de la Sra. Paula de la etnia Colla, en la Quebrada de Cachiyuyo (Sector Montandon) y el de un trabajador de Potrerillos, que mientras caminaba junto a él en el barro, le contó que su esposa estaba embarazada y que debió guarecerse en el techo de su casa en Copiapó, y el recuerdo de los cuatro ocupantes fallecidos trágicamente en helicóptero, días después en Llanta. Sin duda, imágenes difíciles de olvidar.

            A la fotografía le otorga un encanto especial. Procura que la imagen que plasma represente el lugar donde está, preocupándose del ángulo y el sentido, entre otras cosas, considerando que quienes la verán después no han estado en el sitio y, muchas veces, será la única oportunidad de conocerlo.  En definitiva, acerca al otro a lo que él tuvo la fortuna de ver y sentir. La prefiere al video, aunque de éste último reconoce que permite apreciar de mejor manera la emoción.

            Anhela que los salvadoreños se atrevan a conocer lugares donde ha estado. Quiere que disfruten su entorno y puedan experimentar lo que ha vivido, no obstante, espera que lo cuiden, para eso se necesita educar al respecto. A su vez, se requiere gente que conozca los caminos, no es llegar e internarse, hay diversos factores a considerar.

            En la actualidad, está trabajando en la realización de un libro de fotografías, seguramente en él estará una imagen de Lagunas Bravas, uno de sus lugares preferidos, además de otros rincones donde tal vez ha dejado una grulla de origami.

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