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Historia de El Salvador

Rene Cerda
Rene Cerda
Historiador Potrerillano-Salvadoreño

Historia de El Salvador

Referirse a la ciudad de El Salvador implica, necesariamente, hablar primero de La Mina y Potrerillos. Ciudades que estuvieron ligadas, de alguna u otra forma, a su nacimiento.

 

La Mina, el pueblo que era como una gran familia
La Mina, localidad sin nombre propio. “La Mina nunca tuvo un nombre propio, uno puede hablar de Chañarcillo, El Morado, todos con nombre propio. En este caso era La Mina , “era una faena más ligada al complejo que era Potrerillos con su fundición y refinería. Pero sí estaba reconocido en la Oficina de Correos”, Oscar Pizolti Pizolti, antiguo habitante de La Mina.

Al preguntarle a quienes vivieron en La Mina sobre cómo era su gente, coinciden y resaltan su nobleza, “Gente sencilla, amable, cariñosa, de corazón sincero. Si llegaban encomiendas uno se acordaba de la vecina”. Relata Olga Cuello Araya. “Éramos como una gran familia”, agrega Oscar Pizolti, “Un Lugar donde existía el respeto y la amistad entre sus habitantes”.

La Mina contaba con diversos servicios: Escuela, Centro hospitalario para primeros auxilios, las operaciones se hacían en Potrerillos; Oficina de Correos y Telégrafo (habían muchos giros postales, sobre todo, hacia lo que ahora es la cuarta región (Canela Alto, Canela Bajo, Combarbalá); asimismo, estaba Carabineros. También tenía una oficina de Registro Civil, los días viernes, día de pago, subía el Oficial, ahí se hacían las inscripciones de los recién nacidos, no así los matrimonios, cuyo trámite se hacía en Potrerillos. La Escuela estaba separada en hombres y mujeres, un mismo edificio, pero con distinto acceso, Escuela N°1 de niños y Escuela N°2 de mujeres. Para ambos un solo director.

Las calles estaban sin pavimentar, pero un rasgo característico era su limpieza. Respecto de las casas, éstas eran de un piso, en el centro el living, en uno de los extremos la cocina que también servía para comedor y en el otro el dormitorio. No tenían baño. El agua había que ir a buscarla a un pilón, una llave que usaba todo el sector. Las cocinas eran eléctricas y a leña, la empresa Andes Copper Mining proveía con 100 kg de carbón y 100 Kg de leña al mes, cuando la leña faltaba la proporcionaban los Collas. Otras casas estaban en la falda del cerro, les llamaban chalet, tenían dos dormitorios, cocina, baño, living – comedor.

Una característica peculiar de La Mina era el enlutamiento de las casas, se dice que era costumbre de las salitreras: Se colocaba una cortina negra con una cruz blanca en el centro. Con ella se cubría puerta de acceso y ventanas que daban al frontis. La capilla ardiente eran caballetes de madera donde se ponía el ataúd. Todo esto lo manejaba el sindicato.

La Mina ya no está, su gente fue trasladada a Potrerillos o El Salvador, pero el recuerdo de la afabilidad de sus habitantes, aún permanece presente entre quienes tuvieron la posibilidad de conocerla.

Potrerillos, las chimeneas del desierto
Potrerillos está ubicado en la pre cordillera de la Tercera Región de Atacama, a 48 kilómetros de la ciudad de El Salvador. Las primeras reseñas mineras que existen de Potrerillos están en el siglo XIX. Época en que cateadores, dirigidos por Pedro Luján, descubrieron vetas de valor comercial en la zona que después se denominaría La Mina.

A comienzos del siglo XX cobró realce la figura de William Braden, descubridor de El Teniente y La Africana. Vendió sus derechos de explotación a la empresa minera norteamericana Anaconda Copper Mining Company, así nació su subsidiaria Andes Copper Mining Company. La nueva empresa buscó el personal técnico que tenía Anaconda en Estados Unidos (electricistas, capataces, ingenieros), también contrató personal chileno, en conjunto comenzarían a vencer las adversidades del desierto para trabajar La Mina de Potrerillos desde 1927. El período de explotación comprendió entre los años 1927 y 1959, momentos de gran esplendor para quienes laboraron en ese sector. Posteriormente, cuando se agotaron las reservas de mineral, continuó trabajando la Fundición y Refinería que apoyaron al nuevo Mineral Indio Muerto, que fue bautizado con el nombre El Salvador.

De acuerdo a las necesidades que requería el nuevo desafío, se construyó la ciudad de Potrerillos y el puerto de Barquito con una generadora eléctrica capaz de producir 3000 KW. Para recorrer las largas distancias que van desde la cordillera, donde se extraía el mineral hasta la costa, se decidió construir el ferrocarril, por lo accidentado del camino. La construcción quedó a cargo de la empresa ferroviaria Potrerillos Rail Way.

Paralelo al auge del campamento de Potrerillos surgió la contaminación ambiental por anhídrico sulforoso, proveniente de las chimeneas de la fundición. El 16 de abril de 1997, Potrerillos fue declarado Zona Saturada por un Decreto del Ministerio Secretaría General de la Presidencia de la República, con ello, se dio inicio a las conversaciones para el reordenamiento y erradicación total del campamento.

Diversos escritos y relatos orales coinciden en que el potrerillano se caracterizó por ser una persona muy afable, tal como lo reafirma Greysi Pérez “Éramos una familia muy unida y amistosa”. Forma de ser que trajeron cuando algunos trabajadores fueron trasladados a El Salvador.

El Salvador, el moderno campamento minero
El agotamiento de las reservas de cobre en Potrerillos desembocó en que durante la década del 40’, Anaconda hiciera prospecciones en los alrededores. El encontrar una veta cercana permitiría aprovechar las instalaciones ya existentes. Es así, como Vincente Perry, Geólogo Jefe de Anaconda, ordenó al geólogo William Swayne hacer sondajes en la zona del cerro Indio Muerto. Un quinto sondaje, en 1954, dio con la apreciada veta en Quebrada Turquesa, 66 metros de manto mineral con una ley de 2,66 % de cobre.

En agosto de 1955, un año después, The Anaconda Company anunció la realización del nuevo proyecto minero. Una mina de explotación subterránea por hundimiento progresivo de bloques de mineral, con dos niveles principales de producción 2600 y 2660 agua potable e industrial, energía eléctrica, ventiladores, trenes, red telefónica y comunicación radial. En definitiva, “una ciudad subterránea” como la llamó el poeta y escritor de la zona, Héctor Maldonado.

Fechas claves para El Salvador son: el 23 de abril de 1959, ese día se vació el primer carro de mineral en la Chancadora. En menos de tres meses, el 2 de julio, desembarcó en Nueva York la primera barra de cobre.

La ciudad que se construyó para los trabajadores fue moderna y funcional. El arquitecto Oscar Niemeyer fue el encargado del diseño, el mismo que diseñó Brasilia. La forma que se le dio a la ciudad fue la de un casco romano, con sus calles curvas y equidistantes de la plaza ubicada en el centro de la misma. El 15 de noviembre se creó el Distrito de El Salvador, se fijaron sus límites geográficos y administrativos. Como toda nueva ciudad, ésta merecía un acto inaugural. La fecha elegida fue el 28 de noviembre de 1959. Momento que se dio inicio a una era de esfuerzo y dedicación del hombre minero.

 

 

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