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Entre relaves y guerrillas, la niñez en Potrerillos

Rene Cerda
Rene Cerda

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Los niños y niñas en Potrerillos tenían una vida llena de descubrimientos y juegos, tal como relatan los diversos testimonios que se pueden recabar; si bien existían realidades distintas, la principal de ellas en todo el campamento era la división entre la población chilena y la norteamericana. Para los pequeños y pequeñas, existían desde sus primeros años escuelas diferenciadas, mientras que en la escuela chilena asistían hijos e hijas de empleados/as y de los obreros, así como también de las personas ajenas a la compañía que se dedicaban al comercio u otras actividades[1]. Por otro lado en la escuela americana acudían sólo hijos de norteamericanos, ya que las clases se ceñían al currículo estadounidense y además eran en inglés.

En el lado chileno uno de los juegos que más se recuerdan fueron las “guerrillas”, las que se realizaban en los terrenos baldíos del campamento de Potrerillos, principalmente depósitos de relaves, en donde los pequeños y pequeñas se lanzaban piedras y jugaban con escudos en batallas con las cuales buscaban imitar las películas del lejano oeste que llegaban a los cines[2]. Los materiales que utilizaban los sacaban de los “fierros viejos”, un patio donde se depositaban elementos sobrantes de la industria, ahí surgían espadas, escudos y pistolas. Se relata por varias personas, que estos juegos dejaban algunas secuelas más allá de las heridas provocadas por alguna piedra que no se alcanzó a esquivar o alguna caída repentina, muchas veces las manos y diversas partes del cuerpo sangraban al “partirse” la piel producto de la sequedad, pero mayormente por los relaves que abundaban en Potrerillos, las manos y la cara eran las mayores afectadas, ya que con la traspiración muchos elementos químicos reaccionaban, generando compuestos muy cercanos al ácido sulfúrico.

Asimismo, el jugar en los canales por donde se botaban los relaves o las aguas industriales eran pan de cada día, al igual que jugar y bañarse en las “ruinas” que quedaron de la concentradora luego que ésta se trasladara a El Salvador finalizando la década de 1950[3].

Niños y niñas en cumpleaños, Potrerillos, sin fecha ni autor

Pero no todo era jugar en la “calle”, los sindicatos y la compañía regalaban juguetes en las fechas cercanas a la navidad, en su mayoría importados y que dejaron muchos recuerdos en los pequeños de la época. A su vez existía en el lado americano una realidad distinta, juguetes con luces, electrónicos, carritos rojos de metal, bicicletas y cohetes, los mejores juguetes podían encontrarse en manos de los niños y niñas estadounidenses, los cuales rara vez compartían con los/as chilenos/as. Giglio Trabucco, quien era uno de los pocos chilenos que vivía junto a sus padres y familia en el “americano”, nos relata una anécdota donde señala que sus amigos chilenos querían jugar con los “gringos” al Far West, claramente las pistolas de palos y fierros viejos no se comparaban a las Colt de juguete de los chicos extranjeros. Al ser consultados los gringuitos sobre compartir con los chilenos, estos dijeron, “bueno, jugamos con ellos, pero ellos son los indios”, lo cual demostraba en cierta forma la visión que tenían unos/as de los otros/as[4].

Otra de las situaciones que también recuerda Edward Araya del compartir de ambas clases sociales, eran los partidos de fútbol entre las escuelas, donde los chilenos siempre ganaban, debido a que los norteamericanos no practicaban ese deporte, sin embargo era una experiencia dolorosa, ya que los “pequeños jefes” jugaban con zapatos de seguridad dejando las canillas de los chilenos muchas veces en deplorables condiciones[5].

Los periodos de huelga también son recordados por los quienes en esa época vivieron su niñez, pues en estos acudían junto a sus familias a los sindicatos donde se reunían con sus amigos y amigas a jugar corriendo por los salones del local, imitar al peluquero en la silla donde cortaba el pelo a los obreros o realizando actuaciones y cantos sobre el escenario, mientras sus madres cocinaban y sus padres discutían en asambleas o jugaban cartas y billar[6].

Dibujo de la sección “minerito”

(Cobre, Santiago Agosto-Septiembre de 1971,  21)

 

A medida que las niñas iban creciendo, comenzaban a colaborar con sus madres en labores domésticas, por otro lado los niños empezaban a tener sus primeros empleos, estos variaban entre “Pinboy”, encargado de levantar los palitroques en los clubes de empleados y americanos, repartidor de la revista Andino o viandero, quienes eran los pequeños que por una propina llevaban las comidas hasta las faenas donde trabajaban los hombres[7]. Es en esta última tarea que los niños comenzaban a tener sus primeros acercamientos a la industria cuprífera[8].

Así a medida que pasaban los años los pequeños se iban transformando en jóvenes y prontamente en nuevos obreros de la compañía, siguiendo el camino de sus padres y el que muchas veces también tuvieron sus abuelos. Por otro lado las pequeñas seguían el camino que guiaban sus madres y la compañía por medio de las asistentes sociales, el cual comúnmente culminaba con un casorio y varios hijos, con la esperanza de dar nuevos obreros a la minería.

[1] Entrevista con Kid Larco Invernizzi, realizada por René Cerda Inostroza en Caldera el día 6 de junio de 2016; Entrevista con Juan Troncoso Corona, realizada por René Cerda Inostroza en Barquito el día 2 de junio de 2016.

[2] Entrevista con Giglio Trabucco Assis, realizada por René Cerda Inostroza en Bahía Loreto, el día 29 de mayo de 2016; Entrevista con Edwards Araya Díaz, realizada por René Cerda Inostroza en Caldera el día 30  de mayo de 2016.

[3] Entrevista con Edwards Araya Díaz, realizada por René Cerda Inostroza en Caldera el día 30  de mayo de 2016; Entrevista con Elizabeth Villalobos Araya, realizada por René Cerda Inostroza en Bahía Inglesa el día 4 de junio de 2016.

[4] Entrevista con Giglio Trabucco Assis, realizada por René Cerda Inostroza en Bahía Loreto, el día 29 de mayo de 2016

[5] Entrevista con Edwards Araya Díaz, realizada por René Cerda Inostroza en Caldera el día 30  de mayo de 2016;

[6] Entrevista con Ismenia Iribarren, realizada por René Cerda Inostroza en Copiapó, el día 19 de diciembre de 2011; Entrevista con Iván Ardiles Iribarren, realizada por René Cerda Inostroza en El Salvador, el día 22 de diciembre de 2011; Entrevista con Carmen Enrique Ardiles, realizada por René Cerda Inostroza en Copiapó, el día 19 de diciembre de 2011; Entrevista con Andrés Alquinta Olivares, realizada por René Cerda Inostroza en El Salvador, el día 23 de diciembre de 2011.

[7] Recién durante el gobierno de la Unidad Popular se construirá una reja perimetral en las faenas, por lo que antes de esto se podía circular libremente.

[8] Entrevista con Edwards Araya Díaz, realizada por René Cerda Inostroza en Caldera el día 30  de mayo de 2016.

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